El agua como recurso durante el Parto

 

 

El agua es un elemento que con frecuencia ha sido utilizado durante el trabajo de parto por las diferentes culturas que pueblan la Tierra:

 

  • En Nueva Guinea, las mujeres Gahuka daban a luz en el río. El sonido del agua ayudaba a las mujeres a conectar con el proceso y el movimiento del agua favorecía el movimiento interior del bebé. 
  • En algunas tribus africanas las mujeres se sientan de cuclillas para recibir el vapor de las rocas calientes y así ablandar los tejidos del periné. 
  • Las mujeres maoríes y las hawaianas de las islas del Pacífico Sur cuentan con una importante tradición de parto en el agua. 
  • El primer parto en el agua registrado en la modernidad fue en Francia, el año 1803.

 

 ¿Cómo actua el agua durante el parto?

 

El agua tiene propiedades calmantes, estimulantes y purificadoras y se ha demostrado a través de diferentes estudios que alivia y disminuye la sensación de dolor durante el parto.

Sabemos que ofrecer un ambiente de privacidad y relajado ,por ejemplo en una bañera, permite a la mujer abstraerse del entorno, centrando la atención en el propio cuerpo y en el ritmo de parto. Además el agua ayuda a expresar las emociones y a conectar con el bebé y el proceso de nacimiento.

 

El Dr. Michel Odent afirma que cuando una mujer durante la fase activa de parto entra en una bañera de agua caliente, se produce una descarga de oxitocina durante las dos primeras horas, facilitando así el trabajo de parto.

 

Se recomienda que la temperatura del agua sea entre 36-37ºC y procurar que el ambiente exterior sea cálido, ya que el frío reduce las contracciones.

Otra ventaja del agua es que la sensación de peso se reduce en un 75%, la flotación en el agua facilita la libertad de movimiento, de manera que la mujer puede adoptar diferentes posturas para favorecer el descenso del bebé y sentirse más cómoda.

El agua además favorece la distensión del periné, disminuyendo así el riesgo de desgarros. Hace que la cabeza del bebé salga más lentamente y supone un apoyo para el periné.

 

A lo largo de mi vida profesional, he tenido la suerte de acompañar a muchas mujeres que han parido en el agua y comprobar de primera mano los enormes beneficios que tiene para la mamá y el bebé.

Cuando una mujer en trabajo de parto entra en la bañera con agua caliente, automáticamente le cambia la cara, su cuerpo se relaja, se afloja y la sensación dolorosa se reduce.

Habitualmente el agua es un elemento que gusta y que resulta muy útil, pero no todas las mujeres se sienten cómodas en el agua. Según mi experiencia, suele ser una herramienta atractiva y muchas mujeres desean probarla; algunas tienen a su bebé en el agua y otras desean salir antes de que se produzca el nacimiento. Sea como sea, todas se benefician del contacto con el agua.

Existen múltiples herramientas y elementos que podemos utilizar durante el parto (pelota, respiración, agua, masajes…) y cada mujer encontrará el que le vaya mejor. Lo más importante es escuchar tu cuerpo y sentir aquello que necesitas en cada momento.

El agua es un elemento natural que ayuda a la mujer y al bebé durante el proceso de parto/nacimiento.

 

 

 

 

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