Anna y su vivencia de la Maternidad

vivencia de la Maternidad-Espai Mares- Comadrona

 

El dia que me enteré que esperaba un hijo, viví una estraña mezcla de emociones. A mis casi 35 años, ya me habia planteado ser madre, pero era algo que dejaba pendiente para cuando fuese mayor, y quizás no me consideraba lo suficiente todavía.

 

¡Positivo! Llamé enseguida a mi pareja, que se quedó mudo al otro lado del teléfono. 

 

Nosotros, Anna y Oscar. Madre y padre. Una sigue con su vida, casi normal, esperando que lleguen las famosas 12 semanas de rigor, momento en el que parece que se puede decir que estás embarazada sin que el interlocutor deje dicho entre líneas o quizás te diga directamente que te estás precipitando.

Nunca es demasiado pronto para compartir cuando se es feliz. En aquel momento me puse en contacto con Silvia. Nos habíamos conocido por casualidad, y como todo sucede cuando y como debe ser, ahora sé que he encontrado a Silvia en el momento acertado de mi vida.

Nosotros vivimos en  Lloret de Mar, conociendo la actividad de Espai Mares en Girona me parecía un lujo poder contar con sus servicios en el pueble. En seguida me uní al grupo de yoga para embarazadas.

El yoga hacia años que me acompañaba en diferentes procesos de mi vida, Silvia propone una aproximación muy rica desde su profundo conocimiento del cuerpo y el espíritu femenino, como también del momento concreto del embarazo como comadrona.

 

Personalmente ha representado para mi un acompañamiento físico y emocional de gran ayuda. Se crea un espacio íntimo cuando las mujeres nos encontramos para practicar, cantar, hablar, emocionarnos…  

 

Aconpañandonos hasta casi llegadas las 40 semanas, brindándonos fuerza las unas a las otras, ánimos para afrontar la incertidumbre del parto. Para después darnos cuenta en el recuerdo que el parto dura tan solo unos segundos y que la auténtica incertidumbre es la transformación de mujer a madre: la incertidumbre que dura una vida entera.

 

Lo que una comadrona podia aportarme como mujer, era desconocido para mi hasta este momento. 

 

Mi pareja y yo asistimos al curso para parejar de Parto consciente y esferodinamia de Espai Mares en Girona.

El curso nos permitió conectar como pareja con el embarazo de una manera que hasta antes de las 25 semanas debido a responsabilidades laborales del futuro padre no había podido conectar. Claro, nosotras como mujeres vivimos y sentimos los cambios del embarazo de una forma mucho más directa.

Muchas veces los padres no encuentran la manera para conectar con esa barriga que crece y crece, donde su bebé va convirtiéndose cada día más en una realidad. El futuro padre emocionado y feliz encontró herramientas para acompañar el momento del parto de una manera activa, respetuosa y yo misma pude afrontar inseguridades y resolver dudas.

 

En las últimas semanas de embarazo, las visitas a domicilio de Silvia ayudaban a mantenerme serena también segura de que todo seguia su curso. Silvia me acompañaba con sus consejos y remedios de mujer sabia conectada con la naturaleza de lo femenino.

A las 41 semanas+2 dias llegó el día del parto. El día del parto llega cuando menos te lo esperas. Era un día gélido de diciembre, en plenas fiestas de Navidad. Estaba cansada de escuchar que el parto nunca es como una se lo imagina o desea. Pensaba a menudo en aquello de que el parto es un proceso involuntario, sobre el cuando no podemos intervenir pero si poner conciencia.

Por  este motivo rodearme de profesionales que me han acompañado en este momento con esta sensibilidad me ha ayudado a estar predispuesta a dejarme llevar en la vivencia del dolor, en transformarlo para comprender como el AMOR en mayúsculas se abría paso dentro de mis entrañas. Cada contracción, una sacudida de vida que se abre paso.

Mi parto no fue como yo me había imaginado. Después de 12 horas de acompañamiento natural y respetuoso en la dilatación en el Hospital de Sta Caterina de Girona hubo complicaciones. Una cesárea me dió la posibilidad de ser madre. Una cesárea necesaria fue mi parto natural.

 

Del miedo que viví y de los temblores, de como todas las expectativas se ven seccionadas con el mismo bisturí que me seccionó el útero, de todo aquello ya no necesito hablar.  Gracias al acompañamiento postparto que me ofreció Silvia he podido curar la herida emocional y física.

 

He podido aceptar mi parto transformando el miedo y la rabia en el descubrimiento del amor incondicional de ser madre. Este es el auténtico yoga que he aprendido de Silvia. 

 

Mañana mi hijo y yo cumplimos 7 meses, él de vida, yo de vida de madre. Hasta ahora 7 meses de lactancia materna exclusiva que aunque no habiendo tenido complicaciones graves, no ha sido un camino de rosas como muchas madres sabéis. Ingurgitaciones, obstrucciones, riesgo de matitis…

El puerperio fue especialmente duro debido a que me hijo sufría cólicos del lactante. Horas y horas llorando sin consuelo en las que llorábamos los dos, él por los cólicos y yo por la desesperación. Gracias a la atención personalizada de Silvia lo superamos todo y pudimos seguir con la lactancia con éxito.

 

La última actividad que hemos realizado han sido 3 meses de yoga para mamás y bebés, y una vez más hemos disfrutado de la experiencia con otras mamás primerizas como yo.

En la vida del cada día, conseguir crear un espacio para nosotras mismas y nuestros hijos es como un regalo. Y Silvia consciente de este hecho cuida las clases de forma personalizada convertiendo el yoga en un espacio de juego, disfrute y relajación.

El día de la última clase de yoga cumplíamos 15 meses de acompañamiento en el embarazo y la crianza.

Gracias Silvia por amar tanto tu trabajo.

 

Quiero agradecer a Anna, este relato que me ha llegado al corazón y el alma. 

También dar las gracias por cedernos la foto de portada, realizada por  Càmera Obscura de Lloret de Mar.

 

 

 

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