Grupos de Apoyo entre Mujeres: Una Necesidad

Grupos de apoyo entre mujeres

 

Actualmente las familias se caracterizan por ser principalmente mononucleares, es decir, están formadas por la pareja y los hijos… Y aunque cada vez más los hombres se están implicando de forma activa en la crianza de los hijos, esta resposabilidad recae principalmente sobre la mujer. 

 

Pero… ¿Siempre ha sido así? 

 

No hace mucho… solo unas décadas, las familias estaban formadas por varias generaciones que vivían juntas y se ayudaban con la crianza de los más pequeños de la casa.  

En una misma casa vivían abuelas, tías, primos, hijos… de manera que las responsabilidades familiares se compartian. 

Las mujeres de la família formaban una red de apoyo entre ellas, de esa manera la experiencia de las mujeres mayores era transmitidad a las más jóvenes, todas las tareas se compartían y por tanto la crianza de los hijos también. Si una madre no podía cuidar de su hijo por algún motivo, la abula, la tía o cualquier otra mujer de la família se encargaba de hacerlo. 

De esta manera la responsabilidad de la crianza era compartida, más llevadera… ya que el peso de la criar un hijo no recaía únicamente sobre la madre de la criatura. 

Además esta red de mujeres era transmisora de una sabiduría femenina que durante muchos años ha pasado de madres a hijas y que por desgracia en las últimas décadas se ha ido perdiendo… 

 

Afortunadamente estamos volviendo a los orígenes, cada vez más mujeres se encuentran en grupos de crianza, lactancia, círculos de mujeres… ojalá cuando yo fuí madre (hace ya 15 años) hubiera tenido esa opción.

En mi día a día profesional,  disfruto viendo como las mujeres se encuentran en el grupo, crean lazos y comparten un momento muy especial de su vida, un momento común para todas y que las une profundamente.

 

El simple hecho de compartir, normaliza la situación vivida, no te sientes la única en el mundo que está pasando por esa experiencia y saber que otras mujeres se sienten como tú te reconforta. 

 

Las mujeres necesitamos estar en contacto con otras mujeres, con otras madres… disponer de un espacio de encuentro para hablar, expresar, cantar, compartir, sentir, reir e incluso llorar… disponer de un tiempo de liberación sin prisas, de emociones sin filtros, donde la energía y el poder de lo femenino predominan. Un lugar donde recuperar la sabiduría femenina, basada en el amor que tiene la capacidad de cambiar el mundo. 

Debemos recuperar el concepto de tribu, de comunidad…, nuestra sociedad nos ha llevado a la individualidad extema, a la competencia sin límites… y así no vamos por buen camino. 

Es esencial pues transmitir los valores de comunidad, de red de apoyo y ayuda a nuestros hijos. Necesitamos colaborar entre tod@s y ayudarnos mútuamente, solo así conseguiremos un mundo mejor. 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *