La Soledad del Posparto

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Siempre me ha llamado la atención que las mujeres cuando estamos embarazadas centremos toda nuestra atención en el momento del parto, lógicamente es un momento muy especial en la vida de una mujer y es normal que estemos volcadas en esa experiencia vital.

Habitualmente durante el embarazo, nos llevan entre algodones, incluso me atrevería a decir que hay un exceso de control, de pruebas, exámenes… nos sentimos protagonistas, todo el mundo nos pregunta como nos encontramos, para cuando esperamos al bebé… pero todo eso cambia una vez ha nacido nuestro pequeño.

 

Pocas mujeres piensan en el postparto cuando están embarazadas, lo ven como algo lejano, su objetivo es el parto… pero una vez que ha nacido su bebé topan con la realidad del puerperio.

 

Y es que el postparto es un momento muy intenso que supone una gran transformación, cada mujer, cada familia vive su experiencia de distinta manera y el gran problema de esta sociedad es que las mujeres estamos muy solas durante el puerperio.

 

Todavía recuerdo el postparto de Pol, mi primer hijo. Hacía poco que me había mudado a mi nuevo domicilio, mi familia estaba lejos, apenas tenía amigas o conocidas en mi nueva ciudad, mi marido trabajaba todo el día y yo me pasaba la mayor parte del día sola con mi bebé.

En aquel entonces, hace ya casi 15 años, los padres no tenían permiso por paternidad, mi pareja se reservó 15 días de las vacaciones para estar conmigo los primeros días tras el nacimiento de Pol y se lo agradezco muchísimo… no sé que habría hecho sin su apoyo durante esos primeros días, pero pasados esos 15 días él tuvo que volver al trabajo y pasaba gran parte del día fuera de casa.

 

Es difícil de explicar, pero mi sensación era que me sentía sobrepasada por la situación, vivía en una montaña rusa emocional, quería abarcarlo todo y “ser perfecta”, cuidar de mi bebé, hacer lactancia materna exclusiva, tener la casa limpia, ir a comprar, cocinar… quería hacerlo todo yo misma, no pedía ayuda, ni delegaba tareas que podían haber hecho otros… sentirme DEPENDIENTE de mi pareja, mi familia, me hacía sentir “un poco inútil”.

Pol se pasaba el día en brazos o en la teta y yo sentía que no tenía tiempo para nada…, ni siquiera para ir al baño o ducharme, porque cuando lo dejaba un momento en el moisés o la hamaca lloraba sin parar… y yo también lloraba al sentirme superada por la situación.

Mis sentimientos eran contradictorios, me sentía feliz por ser madre y tener a mi hijo conmigo, era lo que más deseaba del mundo, pero a veces pensaba: “con lo tranquila que vivía yo antes, porque me habré liado así” y estaba deseando que mi marido llegase del trabajo para darle a Pol en brazos y yo tener un momento de descanso.

 

Lo peor de todo es que de este tema no se habla, se supone que como madre tienes que sentirte siempre feliz, que todo es de color de rosa… y cuando te encuentras viviendo tu historia de posparto y tienes esos sentimientos encontrados… te sientes fatal y crees que eres una “mala madre”

 

Ese sentimiento te corroe por dentro, porque se supone que “la sociedad” espera otra cosa de ti y los contínuos mensajes que recibes de familiares, amigos y conocidos así te lo demuestran:

Pero porqué lloras si tendrías que estar más feliz que nunca!!
-Pues no te queda nada…
-Si es que te agobias por nada!!

Y tu piensas, si estoy feliz… pero hay algo que se ha roto en mi interior, tengo que reencontrarme con la que ahora soy y no encuentro el camino, te sientes perdida, no te entiendes a ti misma, y en la mayoría de ocasiones los consejos que recibes no son de mucha ayuda… porque las personas de tu alrededor tampoco te entienden.

 

Las únicas personas que te van a comprender perfectamente son otras madres como tú, ellas son un red maravillosa de apoyo enormemente útil… ojalá cuando yo fui madre hubiera tenido esa red para sentirme escuchada, comprendida, reconfortada… seguramente que el tránsito por mi posparto habría sido diferente.

 

El poder compartir experiencias vitales es esencial para normalizar muchas de las vivencias que suceden durante el puerperio, así que te animo a crear esa red de apoyo con otras mujeres que se encuentran en tu misma situación.

 

Por otro lado, las personas que de verdad te quieren van a estar contigo de forma incondicional y ellas si que te van a brindar buenos consejos y te van a acompañar con amor, confianza y respeto, haciendo más fácil el camino. No lo dudes y pide ayuda, delega, no pretendas hacerlo todo tu, apóyate en tu pareja, en tu familia, en tus amigas…

 

A medida que van pasando los días, te vas sintiendo cada vez mejor, las hormonas están más tranquilas, vas cogiendo confianza en ti misma y en tu pequeño, te sientes más segura, y sobretodo… hay un momento en el que se produce un “cambio de chip” que te hacer ver las cosas de una forma totalmente distinta… y a partir de ese momento empiezas a ver la luz.

Ese cambio de chip sucede en momentos diferentes según la mujer, yo lo recuerdo como una sensación de “tocar con los pies en la Tierra” y saber priorizar lo que realmente era importante para mi en ese momento, era como si todo recobrase el sentido y dentro del caos, pudiera ver el orden.

Mi prioridad éramos Pol, yo y mi pareja, todo lo demás pasaba a un segundo plano… que la casa estaba sucia, pues ya se limpiará cuando se pueda…, que mi bebé duerme… pues aprovecho para descansar y cargar pilas, en lugar de ponerme a limpiar como una loca…, que tenía planificado irme a pasear con mi hijo y venían visitas… pues yo no cambiaba mis planes…

 

Parecen cosas muy simples, pero me ayudaron a centrarme en lo realmente importante para mi en esos momentos, y a partir de ahí pude empezar a disfrutar plenamente de mi periodo de posparto y crianza, con mis altibajos, claro está…, pero viviendo intensamente esos momentos que no se repiten y que te dejan para siempre una huella en lo más profundo de tu alma.

Cuando nace un bebé, nace una madre, una persona totalmente distinta a la que eras antes de ser madre… evolucionas y te conviertes en mejor persona, cuando te ves a ti misma como esa nueva persona y te aceptas con amor… todo se pone en su lugar y fluye.

 

Espero que te haya gustado, que compartas y comentes, considero que esta es un información valiosa a la que todas las mujeres deberían poder acceder.

 

Hasta pronto!!

 

 

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